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El Caballo de Pura Raza Española en Costa Rica

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"La primera exploración del territorio costarricense fue realizada en 1510 por un grupo de españoles que marchaban a la cabeza de Diego de Nicuesa. Cabe decir, entonces, que hace aproximadamente cinco siglos que transitan por nuestro territorio equinos originarios de España, aunque no se sepa, a ciencia cierta, las características raciales de los ejemplares", relata don Jorge Arturo Acuña uno de los más destacados investigadores de la historia del caballo en Costa Rica.


Según se refiere, en este país con el paso de los años se desarrolló la cría de diferentes razas de caballos y se fue conformando una afición por estos animales que casi podría decirse forma parte de la cultura de varias regiones costarricenses. Las fiestas equinas, conocidas como "topes" (desfiles de caballos y jinetes) que se realizan durante todo el año en distintas partes del territorio son solo una prueba del gusto por los caballos que presenta este país.

Primeros trotes: llegada del PRE

Algunos conocedores indican que los primeros caballos españoles de raza llegaron a Costa Rica en 1880, durante la administración del General Tomás Guardia, y fueron enviados por el Rey de España Alfonso XII, amigo personal del presidente. Uno de los ejemplares de más data histórica de los cuales se tiene recuerdo fue el caballo Porfiado de la ganadería de don Enrique Ramírez, el cual llegó al país en 1917.

A principios del siglo XX don Adrián Collado Quirós importó de España el caballo Porfiado. En la primera administración del licenciado Ricardo Jiménez Oreamuno se traen tres sementales: Príncipe, Yofre y Flor de Lys. Esta importación fue dirigida por don Pepe Feo por recomendación de Jiménez Oreamuno.

Con motivo de la depresión mundial de loa años 30’´s y luego de la guerra civil española la importación de animales desde España fue suspendida y no es, sino hasta 1950, con motivo de la realización de la Feria de Campo en Madrid que vuelve el interés por organizar la cría caballar nuevamente en la Península Ibérica y por consiguiente en Costa Rica.

Del trote al galope: Auge de la actividad

En la segunda mitad del siglo XX se desarrolla nuevamente el interés en la cría caballar. En 1953, don Ramón y don Juan Herrero, de la finca La Argentina, importan el semental Cancionero IV de la ganadería de Terry. Cuatro años más tarde don Mariano Montealegre importa a Descarado, de la ganadería de Terry, y Aldeano, de Romero Benítez. Por su parte, don Jorge Herra importa a Bizarro IV, también de Terry.

En 1959 don Paco Ruiz importa a Dadivoso V y Generoso VI y de la ganadería de don Roberto Osborne Vázquez, y a Labrador V, de Romero Benítez. En 1960 don Tomás Batalla Esquivel importa a Querencioso, de la ganadería de don Miguel de Cárdenas, Relojero de doña Concepción de Concha y Sierra y la yegua Calesera III del marques de Salvatierra e inscrita con el número 1. En 1965 llega el semental Oportuno IV de la ganadería de don Miguel de Cárdenas, magnífico ejemplar que se convirtió en campeón centroamericano.

 



Según recuerda don Jorge Arturo Acuña, " todos los primeros ejemplares inscritos en el registro, poseían antepasados comunes como Novato que es de la más pura raza española y si se hace un estudio de encontrará que desde su inicio los ganaderos costarricenses seleccionaron para formar sus criaderos la rancia estirpe cartujana".
Primeros sementales y yeguas inscritos como de pura raza en el Registro Genealógico de Ganado de Costa Rica:

Machos Hembras
Cancionero V Calesera III
Descarado IV Cordobesa XIII
Aldeano VIII Pajarita IV
Dadivoso V Alcareña III
Relojero III Primorosa XIII
Querencioso Rebuscada I
Oportuno IV Giraldilla II
Lagartijo III Golosa IV